
Ni mas grande, ni mas madura, tampoco cambiada, ni legal, ni con auto, ni añinada, ni nostalgica, nisiquiera excitada o emocionada. Pasó un año mas de mi viaje en tren, 17 ya, y no me siento subida al tren bala.
Hubo momentos en los que pense viajaba en tranvia , pero respire profundo y olí que no estoy recorriendo Puerto Madero, sino que viajó en el 152 que pasa por el riachuelo en la Boca.
A no desilusionarse igual, por mas punzante que sea el aroma, el paisaje esta lleno de chapas pintadas con varios colores y artistas entregados a lo que hacen y por ende el erizamiento de los pelos y el achicharro de los ojos con fuerza, por el asqueroso olor VALE LA PENA.